Yesterday imagine a The Beatles afeitándose juntos en un baño de hotel. Espejo empañado, vapor caliente, luz un poco blanca. Se ríen, se quedan, aún entre dos momentos. En unos minutos, suben al escenario. Desde la apertura, el perfume se instala con una frescura limpia y familiar. Un olor a espuma de afeitar, ligeramente aromático, casi jabonoso, como el aire húmedo de un baño aún caliente. Luego, la fragancia se vuelve más suave, más envolvente. Las notas adquieren una textura más redonda, un poco polvorienta, con esa sensación de confort simple, casi íntima. Con el tiempo, Yesterday permanece cerca de la piel, con un fondo suave y ligeramente almizclado. La firma es tranquila, nostálgica, como un momento banal que permanece más que el resto.