Cuir Ottoman está lejos de ser un cuero agresivo, la idea es recrear un cuero lujoso, suavizado y sofisticado, a imagen del Imperio Otomano. Desde la apertura, el perfume impone un cuero profundo y texturizado, que evoca inmediatamente materiales nobles y envejecidos, como el interior de un viejo coche de colección o un bolso de cuero antiguo. Hay algo rico, casi retro, pero muy elegante. Muy pronto, esta intensidad se suaviza con una textura más empolvada y aterciopelada, aportada por la manteca de iris, que viene a suavizar el lado áspero del cuero. Luego, el perfume evoluciona hacia algo más refinado y envolvente. El jazmín de Egipto aporta una suavidad floral sutil, que no hace que el perfume sea floral propiamente dicho, pero que da redondez y elegancia al conjunto. El cuero se vuelve entonces más flexible, casi cremoso, manteniendo su profundidad. Con el tiempo, Cuir Ottoman se transforma en una firma cálida y sofisticada. La base toma una dimensión más ámbar, con una sensación envolvente y persistente. El perfume permanece muy equilibrado entre potencia y dulzura, con un cuero que conserva carácter, empolvado y profundamente elegante. Es un cuero de gran clase.