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Kalahari

por Majda Bekkali
Un calor seco y luminoso, como un desierto al sol.Kalahari evoca un calor seco, casi ardiente, como un desierto bajo el sol. El ambiente es mineral, luminoso, con algo muy depurado pero intenso.
Capacidad 100ml
190,00€
Precio regular 190,00€
Familles olfactives
Musquée
Picante
Ambarina
Notes de tête
  • Bergamota
  • Azafrán
  • Cardamomo
Notes de cœur
  • Ámbar
  • Ládano
  • Cedro
Notes de fond
  • Incienso
  • Madera de Cachemira
  • Almizcle

Sillage
Pronunciado
La Fragancia

Kalahari ofrece una sensación de piel calentada por el sol, con un calor seco que nunca resulta pesado. Hay un toque casi salado y arenoso, que recuerda al aire cálido del desierto. Con el tiempo, la fragancia se vuelve más suave, más fundida, pero mantiene esa firma seca y luminosa.

La marca

Noème Paris es una casa de alta perfumería francesa fundada en 2018 por Yassin Karim, nacido en Madagascar en una familia de exportadores de especias y flores. Su padre era el mayor exportador de vainilla de la isla. Creció rodeado de los aromas del ylang-ylang, del clavo de olor y de la vainilla seca en los almacenes familiares. Esta herencia sensorial lo alcanzó en París, donde fundó Noème con la perfumista franco-marroquí Majda Bekkali. El nombre de la casa proviene del griego noéma, un concepto filosófico que designa lo que se esconde detrás del subconsciente, lo inalcanzable, aquello que ninguna conciencia puede comprender plenamente. Yassin Karim se apoderó de ello para establecer una regla simple y absoluta: cada perfume lleva el nombre de un lugar inaccesible para el ser humano, y ninguna creación de la casa debe parecerse a otra en el mercado. Los desiertos ardientes, las cuevas mexicanas de cristal, las profundidades marinas, lugares que no se pueden habitar realmente, solo imaginar. La colección Iconiques inaugura estos viajes imposibles. La colección Chaman explora otro territorio inaccesible, el de los rituales ancestrales y ceremonias de Mongolia, con sus resinas, sus maderas y sus especias místicas. Cada frasco está coronado por una tapa en forma de ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, símbolo del infinito.

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