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Nanban

por Rodrigo Flores-Roux - Yann Vasnier
Un viaje entre especias, cuero y maderas preciosas por las antiguas rutas marítimas.Nanban se inspira en las primeras rutas comerciales entre Japón y Europa en el siglo XVI, cuando mercancías raras, especias y maderas preciosas viajaban en barco.
Capacidad 100ml
205,00€
Precio regular 205,00€
Familles olfactives
Oriental
Picante
Notes de tête
  • Pimienta negra de Malabar
  • Azafrán persa
  • Nota de té negro
  • Osmanthus chino
Notes de cœur
  • Absoluto de café
  • Cuero español
  • Madera de sándalo
  • Mirra
Notes de fond
  • Incienso
  • Estoraque
  • Bálsamo de copaiba
  • Cade

Sillage
Pronunciado
La Fragancia

Nanban nos transporta a enero de 1618, en el corazón del océano Pacífico, a bordo de un galeón japonés cargado de tesoros e historias. A bordo, una delegación de samuráis atraviesa las aguas oscuras, rodeada de cuero español, pimienta negra y especias preciosas venidas de otros lugares. La atmósfera es densa, misteriosa, casi solemne, como una expedición fuera del tiempo.
El perfume traduce esta travesía con una apertura rica y especiada, donde las notas oscuras instauran inmediatamente una sensación de profundidad. Luego la fragancia se vuelve más texturizada, mezclando cuero, madera y matices golosos que evocan las mercancías transportadas en las bodegas del navío. Se siente un calor envolvente, casi sofocante, como el aire cargado de especias y materias preciosas.
Con el tiempo, el perfume gana aún más intensidad con resinas y notas ambarinas que refuerzan su lado misterioso y majestuoso. El conjunto crea una fragancia rica, compleja e inmersiva, entre viaje, historia y materias nobles.

La marca

Arquiste es una casa de perfumería fundada por Carlos Huber, arquitecto de formación e historiador especializado en la preservación del patrimonio. La marca se basa en un enfoque singular del perfume: cada creación se piensa como la reconstrucción de un momento preciso, anclado en un lugar y una época. Carlos Huber desarrolla sus perfumes a partir de investigaciones históricas, archivos y referencias culturales, que luego traduce en composición olfativa. No se trata de interpretar libremente un ambiente, sino de reconstruir una escena. Cada perfume corresponde así a una situación definida, una fecha, un decorado, una atmósfera. Una habitación, un jardín, un viaje, un instante congelado, recreado a través de las materias primas. La escritura olfativa de Arquiste sigue siendo contemporánea, pero siempre al servicio de esta intención narrativa. El perfume se convierte en un medio para atravesar el tiempo.

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